Un restaurante pequeño, acogedor, bien regentado, pero quizás un poco sobrio, aunque de impecable factura.

Está situado en la parte alta de Barcelona, concretamente en la calle Anglí, 4, (93-206 17 91) Bajando a mano izquierda, justo antes de llegar a Vía Augusta. En este local, de no más de seis o siete mesas, encontraremos cocina de mercado, cocina catalana y a su vez creatividad en cada uno de sus platos. Con carta de invierno y carta de verano, en Catalina sorprenden con combinaciones de gustos imposibles, con maridajes interesantes y referencias destacables.
El arroz “illa de riu”, de boletus y cigalas, o el foie a la plancha con taten de manzana, ajos tiernos y pipas… son buenas alternativas… (para salir del foie, y romper la monotonía, también es muy recomendable el atún, o la presa ibérica. En pescados me decanto por el atún y el bacalao.
Su filosofía: “es la de hacer una cocina tradicional, bien hecha y adaptada a los medios, cocciones y gustos del siglo XXI, el mejor producto, buena técnica y mucho sentimiento en el quehacer diario”

Catalina: trato 8 - comida 8 - espacio 6 - relación calidad precio 7,9