Barcelona


En el barrio de Les Corts, en la calle Morales 15, junto a la Plaça del Carme encontraréis La Tertúlia, un pequeño establecimiento que, si bien no destaca como otros por los platos que se sirven, sí lo hace por el ambiente que le confieren al local. Es del grupo de Arrosseria de Xativa, por lo que los arroces tendrían que ser un valor seguro, sin embargo, más allá del material preciado en el Delta de l´Ebre, abren su carta a nuevas propuestas, que buscan un toque más sofisticado, en un local que imaginarías de pan con tomate, tablas de embutidos y carnes a la brasa (que las hay)…

El filete de buey con manzana caramelizada y torta del casar, es mi favorito. Las patatas bravas, prometen y la salsa es buena, dulzona, pero las patatas a gajos tienes que ponerlas un tiempo en aceite para pocharlas, ya que si no quedan secas y ásperas, que es lo que ocurre.

La Tertúlia invita precisamente a eso… a alargar la velada, a disfrutar compartiendo mesa, a hablar hasta altas horas de la madrugada frente a un gin-tonic de London 3 con Fever Tree… sin necesidad de ir más allá. Otros alicientes que le encuentro, es la nostálgica música en directo, con repertorios de Sabina, Serrat y toda la tropa de la época… y la terraza, en un entorno tranquilo, que para los fumadores como yo, y ahora que llega el buen tiempo, es un punto positivo más… mejor reservar, ya que en el local no se cuentan dentro más de 12 mesas… 93 419 58 97. Según como, también puede tener un punto romántico para ir con pareja…

La Tertúlia: Trato 7 – comida 5,5 – espacio 8 – relación calidad precio  6,5 (30€)

 Ya es casi un clásico en Barcelona y lleva abierto relativamente poco tiempo. Es un restaurante de hotel, que sigue la estela abierta por el Drolma, el Àbac y tantos otros establecimientos 5 estrellas que desde hace ya años apuestan por alojar entre sus paredes restaurantes que empiezan a ser auténticas mecas gastronómicas.

El Restaurante Moments, alojado en el Hotel Mandarin Oriental de Maria Reig (Reig Capital Group), en el Paseo de Gràcia 38 (93 151 87 81), es un nuevo faro en el mar gastronómico de la ciudad condal. Con un menú degustación que varia según la temporada, y del que por una vez, no voy a desvelar ningún secreto, el Moments cuida todos y cada uno de los aspectos que hacen que una velada gastronómica resulte casi perfecta. Desde la carta de vinos a la elaboración de los platos, Raül Balam, hijo y aprendiz de Carme Ruscalleda, se encarga de velar por que todo esté dispuesto y en orden, superando en algunos aspectos al laureado Sant Pau de Sant Pol de Mar.  

El menú degustación largo es ideal para comidas que no requieran de una larga tarde de trabajo, por la noche, es preferible la versión reducida, que sin embargo, condensa todos los platos estrella del local. Al acabar de cenar, una copa en el Banker’s es un fin de fiesta a la altura de las expectativas. Vale la pena.

Moments: Trato 9 – comida 9,5 – espacio 8 – relación calidad precio 8 (150€)

(Pau Claris 192, justo por encima de Diagonal, 93 217 43 38) Un clásico en Barcelona. Frecuentado por turistas muy leídos y por amantes de la cocina sin artificios, donde la materia prima es la que marca el ritmo de los platos, el Barmut es la mejor opción para aquellas personas que buscan un local con carácter, y un ambiente que invita a la conversación y a dejar que el tiempo pase frente a una copa de buen vino. Reservar es imprescindible. Sólo hay cinco o seis mesas y un piano, que sirve como mesa improvisada cuando el local está a tope (normalmente).

 El hermano del Barmut es la Bodegueta de Provença, (Provenza 233, tocando a Rbla. Catalunya, 93215 17 25) que tiempo atrás consiguió convencer con su proyecto a los cocineros del Mut y montaron un restaurante con la misma carta, con calidad muy parecida, pero con precios un 30 o 40 por ciento más baratos. Eso sí, renuncias al carácter y estilo propio del local, algo que sólo te lo puede dar el Mut.

El Mut es siempre una garantía. Huevos con foie, con espardenyes o con ibérico, verduras de temporada, gambas de Palamós a la plancha, taco de atún, y muchos platillos tradicionales son la columna vertical de este restaurante. La carta de vinos es larga y para todos los gustos y bolsillos, desde Pingus a Alión, desde Pintia a Altoo, Mauro, Convento de San Francisco, Dominio de Atauta y todas esas referencias que me gusta compartir con amigos. Cambia y se renueva constantemente.

Para los amantes del Bar Mut, en el principal de la misma portería, el propietario ha inaugurado hace poco el Mutis, un restaurante que nada tiene que ver con el vecino de abajo, para escasos veinti tantos comensales, con una coctelería en la entrada y cubertería comprada en Francia, muebles de anticuario y una cocina que bien tiene la pretensión de conseguir una estrella en un futuro, todavía lejano. Cuando cumpla la norma del por tres, os digo que tal, aunque tardaré un poco, el Mutis sale a 100 euros por barba. 

Bar Mut: trato 8 – comida 8 – espacio 8 – relación calidad precio 7 (40/50€)

Hola de nuevo… después de unos meses sabáticos aquí estoy otra vez. Hasta el mes de septiembre este será seguramente el último post… pero volveré con novedades y posiblemente con locales de otras partes del mundo…

Hoy quiero hablaros de un local llamado Don’t Tell y para hacer honor al nombre del restaurante y a la voluntad de sus propietarios, esta vez no os diré ni la dirección ni el teléfono… tendréis que descubrirlo vosotros…

Sólo alguna pista… el local es en realidad una tintorería del eixample barcelonés… 4 euros por camisa… y en una de las paredes de la tintorería hay un lector digital de huellas dactilares… si estás registrado (te registran al salir) y el lector reconoce tu huella, se abre una puerta “secreta” que te da acceso al restaurante, oculto tras la pared. La decoración del restaurante es moderna… me recuerda en algo o en mucho al Ramses de Madrid… un aire al omnipresente Philippe Starck… luz tenue, lámparas en forma de bombillas superpuestas y cocina vista, tras un ventanal transparente que nos permite ver la evolución de los cocineros. También hay una zona reservada para tomar unas copas tras la cena…

Para la cocina escribiré otro post (todavía no he comido tres veces, por lo que no voy a criticar bien o mal aún)… ahora sólo puedo deciros que presenta maneras… probé un menú degustación… mucha espuma, aunque me aseguraron que en carta no habrían tantas… ya os diré, precio medio por persona, rondará los 40 euros y sobre los vinos, no puedo deciros nada de nada… pero quería hacer un flash de avance, ya que me parece una puesta en escena diferente y atractiva… muy al estilo del Speakeasy, que el maestro De las Muelas esconde en el Dry Martini, pero mejorando el formato de lo secreto, de lo poco conocido… espero que el lector de huellas funcione… os seguiré contando…

Don’t tell: trato 6 – comida 6 – espacio 8 – relación calidad precio 6,5

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