Generalistas


(Pau Claris 192, justo por encima de Diagonal, 93 217 43 38) Un clásico en Barcelona. Frecuentado por turistas muy leídos y por amantes de la cocina sin artificios, donde la materia prima es la que marca el ritmo de los platos, el Barmut es la mejor opción para aquellas personas que buscan un local con carácter, y un ambiente que invita a la conversación y a dejar que el tiempo pase frente a una copa de buen vino. Reservar es imprescindible. Sólo hay cinco o seis mesas y un piano, que sirve como mesa improvisada cuando el local está a tope (normalmente).

 El hermano del Barmut es la Bodegueta de Provença, (Provenza 233, tocando a Rbla. Catalunya, 93215 17 25) que tiempo atrás consiguió convencer con su proyecto a los cocineros del Mut y montaron un restaurante con la misma carta, con calidad muy parecida, pero con precios un 30 o 40 por ciento más baratos. Eso sí, renuncias al carácter y estilo propio del local, algo que sólo te lo puede dar el Mut.

El Mut es siempre una garantía. Huevos con foie, con espardenyes o con ibérico, verduras de temporada, gambas de Palamós a la plancha, taco de atún, y muchos platillos tradicionales son la columna vertical de este restaurante. La carta de vinos es larga y para todos los gustos y bolsillos, desde Pingus a Alión, desde Pintia a Altoo, Mauro, Convento de San Francisco, Dominio de Atauta y todas esas referencias que me gusta compartir con amigos. Cambia y se renueva constantemente.

Para los amantes del Bar Mut, en el principal de la misma portería, el propietario ha inaugurado hace poco el Mutis, un restaurante que nada tiene que ver con el vecino de abajo, para escasos veinti tantos comensales, con una coctelería en la entrada y cubertería comprada en Francia, muebles de anticuario y una cocina que bien tiene la pretensión de conseguir una estrella en un futuro, todavía lejano. Cuando cumpla la norma del por tres, os digo que tal, aunque tardaré un poco, el Mutis sale a 100 euros por barba. 

Bar Mut: trato 8 – comida 8 – espacio 8 – relación calidad precio 7 (40/50€)

Hace muy poco tiempo que este restaurante de privilegiadas vistas sobre el puerto náutico y el frontal de Barcelona se ha puesto en manos del equipo de cocina del restaurante Pósit. Una decisión a priori muy acertada si ponemos como referencia el

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cambio de la cocina de la Galería Gastronómica, que también regenta el equipo de Pósit. Sin embargo, tengo que decir que la calidad de un restaurante y el otro es como la noche y el día. Mientras en la Galería Gastronómica, anteriormente en manos de Lorenzo Queen, cambió mejorando con mucho a sus antecesores, en el restaurante del Real Club Náutico de Barcelona pasa todo lo contrario. Pósit parece que reserve productos de primera calidad para sus restaurantes estrella (Barceloneta, Sitges, Galería) y productos de segunda para el resto… Sin más dilaciones… gambas a la plancha, a 38 euros cinco unidades, que devolví por no poder comer. No sólo no eran frescas… parecían de la semana pasada… Croquetas de pollo, recomendación del día… las traen de bacalao. Filete a la sal… absolutamente pasado de punto… difícil vuelta atrás. Las ensaladas… como en cualquier otro sitio… nada destacables, nada sorprendentes… y si hablamos del tiempo de espera entre plato y plato… Lo que parecía una apuesta segura, un boleto ganador, ceder la cocina al Pósit, puede girarse en contra si no cambian mucho… y mucho tienen que cambiar! Espero que así sea…

RCNB: trato 6,5 – comida 4 – espacio 7 – relación calidad precio 4 (40€)