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Sorpresa… Tradición… Expresión… son los nombres de los tres menús degustación que ofrece el Con Gracia todas las noches. Situado en la barcelonesa calle Martinez de la Rosa 8, este pequeño local de apenas 6 mesas, (últimamente me ha dado por referenciar restaurantes pequeños…) y cuya cocina está dirigida por el chef Paul Treacy, busca el mejor producto, la calidad por encima de la cantidad y cocinar con mimo, dedicación y tiempo cada uno de los platos.

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El menú es una incógnita y la decisión está entre elegir 3, 5 o más platillos. A tener en cuenta que es uno de los pocos restaurantes que ofrece en carta la apreciadísima y por lo tanto carísima carne de Kobe. Los menús incluyen platos tan sugerentes como las navajas salteadas con ensalada de uva, mango y “sabayon” de soja; el rape a la plancha con salsa rouille, y tapenade de oliva negra con berros o la terrina de foie-gras con compota de cebolla y jengibre. Uno de los platos recurrentes a pesar del cambio de carta y que no cae nunca es el xatka.

Si preguntáis por la carta de vinos, tenéis que preguntar por Fredrik Blomberg, que además de ser el propietario del local, junto con su mujer que se ocupa de la sala, es un somelier excepcional. La carta incluye caldos tanto nacionales como internacionales, con referencias tan destacables como el Penfolds Grange australiano, el Château Margaux Premier Grand Cru, o el Felton Road Block 5 de Nueva Zelanda.

El local, así como la vajilla y la decoración en general es minimalista, en tonos blancos. Muy elegante, pero como acostumbra a pasar en estos casos, algo fría. Por cierto, como viene siendo costumbre… imprescindible reservar 932380201 (Cierran el sábado a mediodía, domingo y lunes).

Con Gracia: trato 7 - comida 8 - espacio 7 - relación calidad precio 7,8

Un restaurante pequeño, acogedor, bien regentado, pero quizás un poco sobrio, aunque de impecable factura.

Está situado en la parte alta de Barcelona, concretamente en la calle Anglí, 4, (93-206 17 91) Bajando a mano izquierda, justo antes de llegar a Vía Augusta. En este local, de no más de seis o siete mesas, encontraremos cocina de mercado, cocina catalana y a su vez creatividad en cada uno de sus platos. Con carta de invierno y carta de verano, en Catalina sorprenden con combinaciones de gustos imposibles, con maridajes interesantes y referencias destacables.
El arroz “illa de riu”, de boletus y cigalas, o el foie a la plancha con taten de manzana, ajos tiernos y pipas… son buenas alternativas… (para salir del foie, y romper la monotonía, también es muy recomendable el atún, o la presa ibérica. En pescados me decanto por el atún y el bacalao.
Su filosofía: “es la de hacer una cocina tradicional, bien hecha y adaptada a los medios, cocciones y gustos del siglo XXI, el mejor producto, buena técnica y mucho sentimiento en el quehacer diario”

Catalina: trato 8 - comida 8 - espacio 6 - relación calidad precio 7,9

Dos estrellas en la guía Michelín pueden significar mucho o muy poco. En el caso de La Broche, me decanto por la segunda de las opciones.
Decepción sería la mejor forma de describir lo que sentí. Una decepción que con toda seguridad para otros es entusiasmo y buen sabor de boca.Si las estrellas Michelín las conceden por la puesta en escena de la sala, se merece tres. Si las conceden por la carta de vinos, no menos de tres, sin duda. Si fuera por el servicio, atento pero no molesto, educado pero no agobiante, las mantiene seguro. Ahora bien, si las estrellas Michelín se concedieran exclusivamente por la comida, no le dejaría ninguna.

Como he dicho, la puesta en escena es inmejorable. Un carro de aceites de denominaciones de toda España, fuertes, intensos, aromáticos.., Una selección de sal para combinar a la altura. Los panes de elaboración propia, al mismo nivel (no pregunté si había alguno para celíacos), y la carta de vinos… impresionante! Romane Conti, Petrus, Chateau Margaux… puedes encontrar lo que quieras desde 30 o 40 euros hasta más de 6.000…

Pero la comida… decepcionante. Tengo que decir que criticar habiendo ido sólo una vez, no es de recibo, aunque también creo que dado que el precio medio pasa con mucho los 100 euros por persona, me puedo permitir la licencia. De primero las gambas con butifarra catalana. Nada sorprendentes, nada más allá, anodinas, sosas… normales, algo que no puedes permitirte en un restaurante como este. De segundo… no recuerdo si era lubina salvaje o mero… con una muselina de ajo quemado, el “all cremat” catalán. Repetitivo, hasta tres y cuatro horas después.
Seguro que son muchos los seguidores acérrimos de Sergi Arola, pero yo no soy uno de ellos. He probado también el restaurante Arola, situado en el Hotel Arts de Barcelona. Donde sí pedí el menú degustación, y donde la decepción fue similar a la que tuve al salir de La Broche.

La Broche: trato 8 - comida 4,5 - espacio 8,5 - relación calidad precio 5,5 - vinos 9,5

El propietario de lo que podríamos considerar el restaurante japonés más caro de Barcelona, el Yashima de Josep Tarradellas 145, ha decidido abrir un nuevo local, asequible para más bolsillos que su hermano mayor.Este nuevo local, llamado Nagomi, pretende reproducir fielmente el concepto de taberna japonesa. Situado en la calle Muntaner 231, entre Travesera y Diagonal, este restaurante ofrece una carta extensa, con platos tradicionales japoneses y alguna aproximación a la fusión entre oriente y occidente.

 

El local no tiene entrada directa desde la calle, entras a través del portal de la casa situada en el número 231, hecho que hace que muchos pasen de largo sin reparar en él. Teniendo en cuenta que el On Sushi es para mí unos de los paradigmas de la comida japonesa, reconozco que la carta del Naguri es más extensa y variada.

Además, siguiendo fielmente el modelo que llevó al Yashima a ser un éxito a pesar de su elevado precio, en el Nagomi también han montado una barra en la que cocinan frente a ti, preparando el sushi y el sashimi a pocos centímetros de tu plato. Las brochetas también son una de sus especialidades.

Para una cena rápida antes de ir al teatro o al cine, puede ser una buena alternativa. También para una cena tardía antes de salir a tomar una copa al Berlín que está a 15 metros o pasar a mayores entrando al Luz de Gas, que se encuentra justo enfrente.

Nagomi: trato 6 - comida 7,8 - espacio 6 - relación calidad precio 6,9

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